LA EFIM, O COMO EDUCAR A TRAVÉS DE LA MIRADA

 

En 1992, el Gobierno autónomo de Catalunya inició lo que recibiría el nombre de Experiencia Fotografica de los Monumentos. El objetivo era muy claro: acercar los jóvenes al patrimonio monumental, para que aprendieran a descubrirlo, valorarlo y amarlo.
El procedimiento para conseguirlo lo era también: se pretendía que este acercamiento fuese una experiencia personal, en lugar de un concurso o de una nueva práctica académica, más o menos disfrazada de trabajo de campo.

Un objetivo pedagógico
Los resultados superaron, desde el primer momento, todas las expectativas. Los jóvenes daban muestras de una creatividad sorprendente. El contacto directo con el monumento había sido conseguido y había hecho posible, sin ninguna duda, una respuesta personal y creativa por parte del alumno.
También era evidente otra constatación: aunque los lugares a fotografiar fuesen los mismos, un año tras otro, los jóvenes obtenían siempre nuevas fotografías, aportaban visiones inéditas, inimaginables... y de una gran calidad; en una demostración clara de que la creatividad no se agota jamás.
Y esta creatividad, siempre renovada no hay que verla, solamente, en función de una pedagogía afortunada en el terreno del arte o de la arquitectura. Porque, al mismo tiempo, constituye una lección de democracia y de diversidad y nos enseña a contar con las interpretaciones de los demás, como condición básica del verdadero conocimiento.
Ello supone una clara aportación a una globalización de calidad. De hecho, se trata de una pedagogía para la vida.
El objetivo pedagógico se había conseguido.

Un objetivo internacional: Europa, un patrimonio común
El patrimonio monumental europeo es, realmente, un patrimonio común.
Lo es teniendo en cuenta la historia, o el hecho de que los pueblos comparten culturas y religiones, corrientes artísticas y estilos arquitectónicos... así como influencias lingüísticas, relaciones económicas... resultados de guerras y de remodelaciones de fronteras.... y, en general, tantas y tantas cosas.
Con este nuevo objetivo, los jóvenes podrían descubrir la variedad implícita, necesariamente, en el localismo y, a la vez, las semejanzas y la unidad que subyacen detrás de esta enorme diversidad.
Este segundo objetivo no era, pues, un deseo de conseguir un crecimiento geográfico o cuantitativo. Se trataba de que los jóvenes tuviesen clara consciencia de participar en un proyecto común, teniendo por base un patrimonio que es de todos.
Un legado monumental que es vivido con orgullo por todos los países, sin excepción.

Era necesario, por tanto, encontrar los elementos necesarios para que este objetivo fuese bien visible.
Así se tomó la decisión de que los jóvenes premiados de todos los países recibieran un diploma idéntico, en el curso de una ceremonia que tendría lugar en el Palacio de Europa, en Estrasburgo y que sus fotografías se publicarían en un catálogo común, donde serian presentadas en la lengua propia de cada país, con la traducción al francés y al ingles, idiomas oficiales del Consejo de Europa.
Cada país se comprometía, finalmente, a organizar una exposición con las fotografías premiadas en todos los países, coincidiendo con el mes de las Jornadas Europeas del Patrimonio.

La familia que no cesa de crecer
Andorra, Catalunya (España) y Polonia iniciaron esta aventura en 1996.
En 1997 se incorporaron 5 nuevos países y, en el mismo año, la EFIM recibió el premio de las Jornadas Europeas del Patrimonio, otorgado por el Consejo de Europa y la Fundación del Rey Balduino.
A lo largo de los años, el crecimiento de los participantes ha sido continuo, de forma que al finalizar la catorzeava edición (2009), la participación simultánea había conseguido la cifra record de 58 países.
El resumen estadístico (con cifras cerradas el 2009) es sencillo de resumir: más de 200.000 jóvenes de 66 países, en 4 continentes, han obtenido casi 1.300.000 fotografías.
En el año 2008, la EFIM recibe la Medalla de Patrimonio Cultural de la Unión Europea / Premio Europa Nostra, en reconocimiento a la labor de difusión y educación de los jóvenes en el ámbito del patrimonio, a lo largo de trece años.

Elementos destacados del patrimonio mundial
En la historia de la Experiencia han estado presentes monumentos tan relevantes como el Duomo de Florencia, la Grand Place de Bruselas, las Fosas Ardeatinas de Roma, las medinas de Meknes o de Rabat, el monasterio de Alcobaza, en Portugal, los monasterios de Sant Pere de Rodes o de Santes Creus en Catalunya (España), el Partenón de Atenas, la catedral de Notre Dame o el Panteón de Paris... Como también, espacios naturales y parques como el de Plitvice (Croacia), el de Lafontaine en Montreal (Canadá), el de Svenska (Lituania) o el del Cincuentenario en Bruselas (Bélgica).
La arquitectura popular ha estado ampliamente representada con los ejemplos aportados por Chipre, Macedonia, Grecia, España, Lituania o Andorra, entre otros... y también el patrimonio urbano, con las fotografías que muestran la extraordinaria riqueza monumental de ciudades como Dubrovnik, Manheim, Lübeck, Toledo, Katowice, Cartago, Baku, Evora, Glasgow o Petra... entre otras.

Gestión y difusión a la carta
El abanico de temas a fotografiar ha sido, pues, muy extenso, interpretando el patrimonio en el sentido más amplio posible.
Una libertad que, por otro lado, se ha complementado con la difusión de estas fotografías a través de los medios más diversos. Centenares de exposiciones, catálogos a nivel local, sesiones temáticas en los centros escolares, carteles, espacios en Internet, exposiciones permanentes en Ayuntamientos e instituciones, espacios en revistas especializadas en fotografía, o pedagogía, seminarios, etc. Incluso existen algunos gobiernos que felicitan la Navidad con fotos premiadas en la EFIM en sus países.
Y no hay que olvidar la exposición que se instala, cada año, en el hall del Palacio de Europa, en Estrasburgo, con motivo de la ceremonia de entrega de diplomas.

Un gran equipo
El apoyo, desde el inicio, del Consejo de Europa y el marco de las Jornadas Europeas del Patrimonio, han sido providenciales para la difusión y la consolidación de la EFIM que... ?va completamente en la línea que patrocina el Consejo de Europa, en el terreno de la sensibilización y la pedagogía del patrimonio...y del Convenio-marco de la Conferéncia de Faro de 2005?... como subraya el Director de la, Cultura y del Patrimonio Cultural y Natural del Consejo de Europa, el Sr. Daniel Thérond.
Muchos centenares de maestros y muchos miles de alumnos han volcado su entusiasmo en la EFIM. Ellos son la base sólida y decisiva de esta actividad.
Estos jóvenes fotógrafos tienen, por cierto, muchos representantes que ya son conocidos en el mundo entero: me refiero a los 1.900 jóvenes premiados, hasta la fecha, que han vistos publicadas sus fotografías en los catálogos internacionales.
Los maestros, en cambio, permanecen en el anonimato. Y, a pesar de ello, son los que han estado detrás de los participantes, los que los han acompañado, informado y aconsejado y, a menudo, los que los han animado con su propio ejemplo actuando, también, como fotógrafos.
Hay que expresar un agradecimiento sincero a los Coordinadores de las JEP y a los organizadores locales de todos los países.
Y, como no podría ser de otra manera, hay que hacer llegar este agradecimiento a los patrocinadores del catalogo común: a Kodak, durante los cuatro primeros años, a AGFA-Gevaert, a partir del 2000 y a Starblitz, que lo hace a partir del 2006.

Y una esperanza
La bola de nieve sigue avanzando... como también la esperanza de que llegará el día en que los jóvenes (y, porqué no, los adultos) de todo el mundo, vivirán los mejores ejemplos del patrimonio de los pueblos, como una riqueza de todos.


Esteve Mach i Bosch
Coordinador de la EFIM

Barcelona, Septiembre 2009










mhc

Esteve Mach i Bosch
Coordinador de la EFIM
Museo de Historia
de Cataluña